1. Establecer cultivos de acuerdo con la variedad indicada a las condiciones climáticas y de suelo apropiadas.
2. Tener un sistema de siembras, tanto de monocultivos como en cultivos intercalados, se debe sembrar en surcos o hileras. En terrenos planos, utilizar el sistema de trazado en cuadro o en rectángulo. En terrenos inclinados, el sistema de triángulo o en curvas de nivel.
3. Para disminuir la intensidad de la enfermedad se debe reducir al máximo la formación y duración de agua sobre las hojas. Se deben construir drenajes, para lograr la evacuación de las aguas. Evitar la irrigación por aspersión y establecer un sistema de sombrío permanente para reducir la formación de rocío.
4. Es necesario controlar frecuentemente y oportunamente las malezas con el fin de evitar retrasos y pérdidas en la producción. El manejo se puede hacer integrado, utilizando métodos de control cultural, manual y químico.
5. Realizar eliminación de colinos, destronque y descoline o deshoje, para mantener una población constante. Hacer despuntes, podas y cirugías a las hojas en las áreas afectadas.
6. Mantener un buen programa de fertilización, ya que estos ayudan a las plantas a protegerse y recuperarse de la infección. Incluir algunos elementos como el silicio, cobre, calcio, boro y zinc.
7. La aplicación de fungicidas debe realizarse antes de que el hongo infecte las hojas o antes de que la infección pase la etapa primaria.