La enfermedad afecta sólo a los tejidos jóvenes de brotes, tallos y estolones. En los brotes afectados muestra en la base lesiones necróticas de color marrón, que cuando son profundas los estrangulan. Sin embargo, aún en este estado, la planta puede desarrollar desde la parte inferior del tallo, brotes nuevos, que si no son afectados emergen finalmente del suelo.
Si las lesiones son más o menos superficiales, la planta afectada se muestra débil y crece lentamente. Posteriormente, cuando las plantas llegan a ser adultas, las lesiones necróticas interfieren en el normal movimiento de nutrientes dando lugar a la formación de tubérculos aéreos en las axilas de las hojas. En las hojas se presentan síntomas de arrugamiento de las hojas apicales y esto ocurre cuando las raíces están afectadas.
En los estolones la enfermedad ataca ocasionando lesiones necróticas que pueden estrangularlos o matarlos. Cuando esto ocurre, los tubérculos que están en pleno desarrollo se quedan pequeños. Durante el desarrollo de las plantas en suelos infestados, se puede observar la presencia de una capa miceliana de color blanco grisáceo en la base de los tallos, desde el nivel del suelo hacia arriba en una longitud aproximada de 10 cm. En la superficie de los tubérculos afectados se observa la presencia de costras negras, llamadas esclerocios que son las estructuras de conservación del hongo. Las costras negras le dan mal aspecto a los tubérculos y restan la calidad sanitaria de los tubérculos cuando son comercializados como semillas.