La Pyricularia grisea ha sido considerada como la principal enfermedad del arroz, debido a su amplia distribución y su poder destructivo bajo condiciones favorables. Es un fitopatógeno extremadamente efectivo, ya que puede reproducirse tanto sexual como asexualmente, produciendo estructuras infecciosas especializadas denominadas apresorios que infectan tejidos aéreos, e hifas que pueden infectar los tejidos radiculares.
Este hongo ataca varios órganos de la planta como hojas, entrenudos del tallo y, en la panícula, se presentan los ataques más importantes, en el cuello, el pedúnculo y los granos.
La piricularia del arroz es la enfermedad más importante en este cultivo en América Latina, ya que puede provocar hasta el 100% de reducción de los rendimientos del cultivo.