Necesita tejido vivo para sobrevivir y es altamente especializado en las plantas hospedantes que afecta. Forma esporangióforos que se ramifican dicotómicamente para formar sus estructuras reproductivas o esporangios, que a su vez contienen las zoosporas o estructuras que le permiten al hongo iniciar el proceso de la enfermedad. Los esporangios germinan directamente sobre el hospedante y los estados iniciales de la infección se dan de la misma manera en que se presentan condiciones ambientales favorables para su desarrollo. El hongo penetra al hospedante en forma directa a través de la cutícula y la epidermis, y se alimenta de las células del parénquima por medio de haustorios y una profusa red de micelio intercelular.
El hongo ya establecido, esporula por el envés de las hojas y lo hace por los estomas. La esporulación está influenciada en parte por la luz, mientras que los esporangios se forman en la noche, maduran en la mañana y se diseminan en el día. Esto puede ocurrir en un lapso de tiempo de 24 horas. El patógeno puede ser fácilmente transportado de uno a otro sitio por medio de estacas o plántulas afectadas, con micelio en estado de reposo o a través de sus estructuras reproductivas. La transmisión entre plantas se logra por salpique de oosporas, esporangios o zoosporas, por contacto entre las ramas o también por el empleo de herramientas infestadas.