Mildeo de la cebolla

Enfermedad: Mildeo de la cebolla

Enfermedad: Mildeo de la cebolla

Peronospora destructor

Áreas ovales o cilíndricas se desarrollan en las hojas y cabezas florales infectadas. Estas áreas son de color verde-amarillo pálido a café. Los síntomas aparecen generalmente primero en las hojas viejas. Cuando el clima esta húmedo y la temperatura es baja, las hojas infectadas se cubren de masas de esporas de color gris a violeta. Las hojas se tuercen, se caen y mueren. El tejido muerto de las hojas es rápidamente colonizado por manchas púrpura, que son de color más oscuro y cubren al mildiu lanoso.

El mildiu casi nunca mata a la planta de cebolla, pero el desarrollo del bulbo se reduce. Los tejidos del bulbo, en especial los del cuello pueden ponerse esponjosos y el bulbo puede perder sus cualidades de almacenamiento. Esta enfermedad es una de las más destructivas en las cebollas para producción de semillas alrededor del mundo.

Sinónimo

Peronospora schleideni 

Orden

Peronosporales

Nombres

comunes

Mildiu de la cebolla, mildiu velloso, añublo blanco, mildiu lanoso, mildiu algodonoso.

¿Por qué

se considera enfermedad?

Mildiu también llamado añublo blanco, es una enfermedad causada por el género fungoso Peronospora destructor. Este patógeno puede afectar severamente a los cultivos de ajo, cebolla, puerro y otras especies del género Allium. La enfermedad puede presentarse en una época y fallar en otras (debido a la ausencia de condiciones favorables). Su presencia es generalmente en plantas adultas o avanzadas y sólo bajo condiciones especiales ocurre en plantas jóvenes. La infección de este hongo aparece normalmente en follaje de más de 15 centímetros de largo.
El hongo se localiza preferentemente en las hojas exteriores, las más viejas. El tejido parasitado pierde el color verde y va pasando a verde claro-amarillento, hasta llegar a un aspecto blanquecino, se debilita, las hojas en esa zona se doblan y la parte superior empezará a marchitarse terminando completamente seca. Las plantas pierden superficie foliar con la consiguiente pérdida de rendimiento. Las consecuencias son más negativas cuanto más joven sea la planta.
En Colombia es responsable de alrededor del 30-70% de las pérdidas en cultivos de cebolla en Suramérica.

Origen y 

distribución geográfica

La enfermedad se ha reportado en América, Norte, Este y Sur de África, Oeste y Este de Asia, Europa, Australia, Chile y Nueva Zelanda. Este hongo está presente donde las temperaturas son frías. En los trópicos ataca más a las cebollas sembradas en regiones montañosas.

Síntomas y

signos de la enfermedad

El primer síntoma es la aparición de manchas alargadas de color más claro que el resto de las hojas, localizadas generalmente en la mitad de las hojas.
En condiciones de humedad elevada las manchas se recubren con las esporas del hongo tomando las lesiones un color violeta azulado. En tiempo seco, las manchas adquieren un color blanquecino. Esta enfermedad ataca de preferencia las hojas más viejas. En producciones para semilla afecta los tallos florales produciendo una lesión que circunda todo el tallo y que puede llegar a doblar y quebrar la planta debido al peso de la umbela.

Las plantas infectadas sistémicamente se enanizan y tienen hojas verde pálido. Cuando las lesiones son localizadas en las hojas o escapos florales manifiestan manchas decoloradas, cloróticas y terminan secándose en la punta.

Factores

que lo favorecen

Temperaturas: la temperatura óptima es de 15º y superior a 25º C.
Humedad superior al 90%.

Cultivos

que afecta

Este patógeno puede afectar severamente a los cultivos de ajo, cebolla, puerro, cebollín y otras especies del género Allium.

Daños en la

fenología del cultivo

Su presencia es generalmente en plantas adultas o avanzadas y sólo bajo condiciones especiales ocurre en plantas jóvenes.

Órganos

afectados

Afecta hojas, tallos, inflorescencias y bulbos.

Medidas de control

y manejo integrado

1. No efectuar siembras o plantaciones excesivamente densas ya que la ventilación de las plantas queda reducida y la humedad persiste.

2. Procurar un buen drenaje en el cultivo y evitar zonas sorregadas.

3. Vigilar atentamente, sobre las plantas más sensibles o zonas más propicias, los focos primarios de infección y no infravalorar su importancia.

4. Mantener alejados entre sí los cultivos de ciclos distintos.

5. Destruir los restos de cultivos infectados, con lo que se reducirá el inóculo inicial de la enfermedad.

6. Practicar, si es posible, la rotación de cultivos, sobre todo en parcelas donde la cebolla haya sufrido ataques importantes.

7. Uso de semilla y desinfectada.

8. Tener la planta protegida con fungicidas protectivos.