1. Sembrar semillas sanas: teniendo presente que los hongos y bacterias se transmiten en las semillas, se deben sembrar semillas sanas o realizar una adecuada selección de las mismas, estas deben ser más grandes y sin manchas, prefiriendo aquellas que se producen en zonas de clima seco.
2. Uniformar la época de siembra: No es recomendable sembrar escalonadamente, ya que las enfermedades foliares, se diseminan rápidamente de los cultivos más avanzados a los nuevos.
3. Evitar encharcamientos: Suelos muy húmedos o con malas condiciones de drenaje favorecen la incidencia y la severidad de las enfermedades.
4. Realizar una adecuada fertilización: Una fertilización balanceada que contenga nitrógeno, fósforo y potasio disminuye la severidad de la enfermedad.
5. Eliminar focos de enfermedad: Al finalizar la cosecha, se debe eliminar los residuos vegetales, sacar del terreno y destruir o enterrar con una arada profunda para reducir la severidad y los ataques tempranos de la enfermedad.
6. Rotar los cultivos: Los daños de la mancha de Ascochyta son menos severos cuando los lotes se han rotado previamente con cultivos no hospederos de esta enfermedad, como los cereales (cebada, trigo, maíz) y algunas hortalizas como la cebolla.