1. Siembra: el trazado del lote depende de la forma del mismo, si es regular o irregular, la topografía, la ubicación de la fuente de agua y del sistema de riego que se va a utilizar, así como de la forma como se va a sembrar el lote, bien sea en cuadrado, rectángulo. Si nuestro lote es rectangular podemos sembrar en cuadrado, con una distancia de siembra de 2.5 m por 2.5 m., para un total de 1,600 plantas/ha.
2. Riego: el riego se puede realizar por aniego, microjet o goteo. En la etapa de fomento se riega semanalmente hasta la etapa en que se realiza la poda para la reproducción. En producción el riego se efectúa una semana antes de realizar la poda, en esta etapa necesita poca humedad. Después de la poda se establece el riego semanalmente, en los meses de cosecha no es aconsejable el riego. Una vez realizada la cosecha, se continúa regando la planta hasta que esta lo requiere. La cantidad de agua a aplicar será de 25 mm/riego.
3. La poda está considerada como una actividad fundamental, además requiere de cierta especialización, para equilibrar los crecimientos con la fructificación.
4. Poda en seco: esta poda se repite cada ciclo vegetativo de la planta, para efectuar esta poda se escogen las yemas bien constituidas, las cuales han sido formadas en el ciclo vegetativo anterior, se corta la rama 1 cm por encima de ella, que será donde se forman los brotes productivos.
5. La poda en verde: se realiza en diferentes épocas durante la vida activa de la planta, con el fin de acelerar la emisión de ramas fructíferas.
6. Para la formación del sistema de sostenimiento, debe guiarse la rama principal hasta que alcance la zona donde se formará la enramada (70 o 80 cm), posteriormente cuando el tallo de la planta está bien lignificados, se cortan por encima de una yema bien constituida, de esta yema brotarán otra que serán distribuidas equitativamente y en direcciones opuestas entre sí, sobre la malla del alambre.