1. Para el control de malezas monocotiledóneas y dicotiledóneas que crecen en las plantaciones de cultivos de tomate de árbol; se realiza un control mecánico, empleando herramientas como guadaña o machete, con las que se cortan las plantas nocivas a pocos cm del suelo. Del mismo modo, se realiza un control físico, desyerbando manualmente las plantas que crecen alrededor del tallo. También, se hace un control químico empleando herbicidas no selectivos sistémico que se aplica con bomba de espalda.
2. La producción del tomate de árbol como monocultivo, lo hace más susceptible a la presencia de insectos plagas y enfermedades. Para realizar un control preventivo, se debe hacer una valoración o inspección del grado de incidencia y severidad con que se presenten, para determinar el momento adecuado para aplicar productos que ayuden a su control.
3. Las labores culturales oportunas y adecuadas como la recolección de frutos afectados, deshoje fitosanitario, podas de anclareo y nutrición adecuada, representan el 60% del éxito del control fitosanitario.
4. Cuando la planta tiene unos 50 cm de altura se eliminan los chupones del tronco, ya adulta es conveniente realizar una constante limpieza de hojas enfermas, secas y de frutos dañados.
5. Durante la época seca es importante no descuidar el riego, ya que debido al tamaño de sus hojas presenta mucha evapotranspiración, provocando un efecto de oreja de perro.