1. Control de malezas: el laboreo del suelo está dirigido a la eliminación de las malas hierbas, a airear las capas superficiales del suelo, a incorporar fertilizantes o materia orgánica, a aumentar la capacidad de retención de agua y a preparar el riego cuando se realiza por inundación. El laboreo del suelo se efectúa varias veces al año (3-4) con motocultores de pequeña potencia; manteniendo el suelo con cubierta vegetal el resto del año.
2. Control de plagas: se recomienda realizar monitoreos frecuentemente (semanal o quincenalmente) un recorrido de observación por la plantación, que puede ser en zigzag, tratando de evaluar el 10% del número total de las plantas establecidas. Durante dicho recorrido se hace la revisión visual de las diferentes partes de cada planta y su entorno, iniciando desde el suelo con la verificación del estado sanitario de la raíz, tallo, ramas, botones y flores, hojas y frutos. Posteriormente se registra cada eventualidad encontrada con el fin de evaluar la incidencia y severidad de las anomalías reportadas.
3. Control de enfermedades: evitar campos con excesiva humedad, así como suelos pesados y húmedos. Planificar correctamente el riego para evitar el exceso de agua alrededor del tronco de la planta. Evitar causar heridas a las plantas cuando se realizan las prácticas culturales. Controlar adecuadamente las malezas.