1. Siembra: en primer lugar debe realizarse una labor profunda para obtener un suelo suelto y esponjoso; y posteriormente proceder al asurcamiento del mismo. Se suele dejar una distancia entre surcos de 20 a 40 cm y una distancia entre plantas de 13 a 15 cm. Antes de la siembra es aconsejable la desinfección de la semilla.
2. Riego: los riegos son muy importantes en el cultivo del puerro, ya que se debe mantener una humedad constante a lo largo del cultivo.
3. Escardas: se utilizan las escardas químicas, que ahorran tiempo de labor, pero teniendo en cuenta las precauciones que conlleva utilizar estos tratamientos químicos. En función del tipo de siembra se empleará un tipo u otro de herbicida.
4. El despuntado también llamado pinzamiento, consiste en eliminar el extremo apical de un brote de la planta para así frenar su crecimiento. En el puerro, si el crecimiento es excesivo, se procede al despunte de las hojas.
5. Blanqueado: la técnica de blanqueado consiste en cubrir las plantas con materiales como plástico negro, arena, que refracta la luz sobre los órganos de la planta que se requieran blanquear. Con esta técnica se elimina el color verde de la base de las hojas del puerro. Normalmente el blanqueado para puerro se realiza mediante un aporte de tierra y sobre las plantas, un mes antes de su recolección.
6. Abonado: el nitrógeno es muy requerido por esta planta tanto como el potasio ya que, este último tiene mucho que ver con el desarrollo radicular y con la formación de las hojas.
7. Recolección: la duración del ciclo del cultivo es de 120 a 190 días. Hay que recolectar los puerros tan pronto como alcancen el tamaño adecuado. La recolección del puerro tiene lugar aproximadamente a los 5 meses de realizarse la siembra.