1. Siembra: para la siembra de gramíneas y leguminosas forrajeras se deben tener en cuenta, entre otros aspectos, la preparación del terreno, la época de siembra, el material de propagación y el sistema de siembra. La distribución de la semilla puede efectuarse al voleo o en surcos.
2. Establecimiento: con semilla vegetativa (estolones) de 1.5 a 2 t/ha, plantado de 5 a 10 cm de profundidad. Para que la yema sea viable, la semilla debe ser de 20 a 25 días de rebrote. Las plántulas son muy sensibles a la sequía. Se recupera rápidamente del fuego. Se esparce rápidamente hasta 5 m/año en suelos húmedos. Se necesitan 30 jornales para establecer una ha.
3. Fertilización alta (kg/ha del elemento) fertilización N: 70 - 100, P2O5: 58, K2O: 24, MgO: 33, SO4: 59,8. Requiere fertilización con N si tiene uso intensivo. La pradera se degrada fácilmente y se reduce la producción de hoja.
4. Mantenimiento de pasturas: para el establecimiento y persistencia de pasturas en el futuro, deberá tomarse en consideración, además de la localización del área, el grado de preparación del terreno y la especie escogida, tres ajustes de importancia que son: control oportuno de malezas, control de insectos y primer pastoreo.
5. Manejo: bajo pastoreo continuo o rotacional no deben darse períodos de descanso muy prolongados porque pierde calidad rápidamente, es una especie que extrae muchos nutrimentos del suelo por lo tanto, requiere de fertilizaciones altas de N cuando el uso es muy intensivo.