1. Propagación: por semilla, estacas de menos de un año y por acodo, ya sea aéreo o subterráneo. En nuestro país el maracuyá se produce por semilla la misma que debe provenir de plantas con características conocidas y deseables, con buen vigor y alta producción.
2. Preparación del suelo: una vez seleccionado el terreno, si el suelo es arcilloso, se debe arar y rastrear un mes antes del trasplante, para favorecer el desarrollo de raíces y el drenaje. Si el suelo es suelto se hacen los hoyos de 30 cm de lado y 40 cm de fondo.
3. Establecimiento de plantaciones: la siembra normalmente es realizada en bolsas plásticas de 10x25 cm o 18 x 30 cm.
Cuando las plántulas tienen de 3 a 5 cm de altura, se efectúa el raleo dejando solamente las más vigorosas.
El trasplante de las plántulas en campo definitivo debe realizarse cuando las plantas tienen de 15 a 25 cm (o hasta 30 cm).
4. Distancia: el distanciamiento tradicional utilizado en las plantaciones de maracuyá es de 3,00m x 5,00m, con un total de 666 plantas/ha.
El distanciamiento entre plantas dentro de la línea debe tener como mínimo 5 m, siendo más adecuado el distanciamiento de 6m.
5. Sistema de conducción: para el maracuyá amarillo se recomienda ramada, espaldera vertical y el de espaldera en “T”, ésta última con una pequeña modificación se convierte en espaldera en cruz.
6. Desbroteo o deschuponado: consiste en eliminar todos los brotes laterales que emita el tallo principal para acelerar el crecimiento y guiar un solo tallo hasta la parte superior del tutor que se encuentra a dos metros del nivel del suelo, con esta labor se busca también obtener frutos de mejor calidad y mayor área fotosintética dentro de la plantación.
7. Podas de formación: debe ser realizada después del trasplante, colocándose al lado de la plántula, un tutor a la cual la planta es fijada periódicamente por medio de amarres con pita rafia.
8. Podas de renovación: consiste en hacer cortes de las guías fructíferas o terciarias a 0.30-0.40 m de su parte de inserción con las guías secundarias, se realiza cuando la producción comienza a disminuir o cuando hay demasiado follaje y se corre el riesgo de que se caiga la espaldera.
9. Podas de limpieza: periódicamente se deben eliminar guías enfermas o dañadas a fin de destruir focos de infección, disminuir el peso de la planta, facilitar la aireación, mejorar la iluminación y facilitar la penetración de los pesticidas a todas las partes de la planta.
10. Sistema de riego: el más utilizado es el riego por gravedad; con este método es necesario hacer un anillo de riego de 40 a 50 cm de diámetro alrededor de la planta.
El riego por aspersión pero no es recomendable, pues además de su alto costo aumenta la incidencia de antracnosis y daña la floración.